3 Entrenamientos Diarios [3000€ al mes]. En mi cabeza era espectacular

Las matemáticas rara vez fallan.

Durante mucho tiempo, tenía claro que quería ser entrenador personal independiente. Imaginaba mi día a día entrenando a clientes, ayudándolos a mejorar su salud y viviendo de mi pasión. Pero había un problema: no tenía ni un solo cliente. Y eso, para qué engañarnos, era frustrante.

La Estrategia de Precio… y la Realidad

Lo veía sencillo: 50€ por sesión. Con tres sesiones al día, de lunes a viernes, podría llegar a 3000€ al mes. Un buen sueldo, ¿no?

El problema es que una cosa son los números sobre el papel y otra muy distinta es hacer que esos números se conviertan en realidad. Y, como descubriría más adelante, había muchas variables que no estaba teniendo en cuenta.

Holmes Place: Donde Aprendí lo Básico

Antes de lanzarme por mi cuenta, trabajé en Holmes Place, un gimnasio premium en Madrid. Allí aprendí lo esencial:

  • Cómo vender un entrenamiento personal (porque saber entrenar no significa saber vender).
  • Cómo proyectar una imagen profesional que genere confianza.
  • Cómo estructurar sesiones efectivas y atractivas para retener clientes.

Pero a pesar de todo, mi sueldo allí apenas llegaba a 600€ al mes. Trabajaba solo con los clientes que el gimnasio me asignaba y no tenía margen para crecer.

El Desafío de Salir al Mercado

Con el tiempo, me lancé a buscar clientes por mi cuenta. Pero lo que parecía tan sencillo al principio, se convirtió en un desafío mayor de lo esperado:

  1. No todo el dinero es limpio
    Facturar 3000€ al mes no es lo mismo que ganarlos. Entre cuota de autónomos, IVA, IRPF, alquiler de espacios y transporte, los ingresos netos se reducen drásticamente.

  2. Los horarios son un caos
    Pensaba que haría tres entrenamientos al día seguidos, pero la realidad es que los clientes quieren horarios dispersos: uno por la mañana, otro al mediodía y otro por la noche. Lo que parece un trabajo de pocas horas, se convierte en un día entero sin descanso.

  3. La legalidad se vuelve inevitable
    Al principio puedes «ir tirando», pero cuando empiezas a generar ingresos serios, toca formalizar la situación y declarar todo. Eso implica más gastos y más burocracia.

Conclusión: ¿Vale la Pena?

Ser entrenador personal independiente no es tan fácil como lo pintan. Pero sí es posible. Es un camino donde el aprendizaje no para y donde cada cliente que confía en ti es un paso más hacia la estabilidad.

Si estás en este punto o te planteas dar el salto, en los próximos artículos compartiré los sacrificios que tuve que hacer para vivir bien del entrenamiento personal y cómo logré montar mi propio negocio.